Cocina Anatómica y Teatro Anatómico

Trascrizione

A finales del siglo XVI, en el Palazzo Bo, la disección de un cadáver era un espectáculo al que asistía todo el Ateneo.
Podía durar hasta una semana. Atraía a estudiantes, profesores de todas las disciplinas, altos prelados, políticos, personajes públicos e incluso una orquesta que generalmente tocaba desde el último piso del Teatro Anatómico.
Ya en el siglo anterior se realizaban autopsias en Padua en teatros temporales, donde un disector seccionaba el cadáver mientras un incisor señalaba las partes a los estudiantes. En aquel entonces, el profesor de anatomía se limitaba a leer los textos clásicos, en particular los escritos del médico griego Galeno.
Fue el belga Andrés Vesalio, profesor en Padua desde 1537 hasta 1542, quien unió en una sola figura las del profesor, el incisor y el disector, cuestionando los textos antiguos y promoviendo el método demostrativo. Enseguida, el estudio práctico de la anatomía se convirtió en la norma en el Ateneo paduano.

El Teatro Anatómico fue construido en 1594, enteramente de madera de nogal. Entre las estructuras estables de este tipo que nos han llegado, ésta es la más antigua del mundo.

Tiene la forma de un cono invertido, articulado en varios niveles concéntricos, cada vez más amplios de abajo hacia arriba, que podían albergar hasta 250 personas.
El historiador del arte alemán, Roland Krischel, ha sugerido recientemente que la estructura pretendía representar tridimensionalmente el Infierno de Dante. Unos años antes, Galileo había dado dos lecciones sobre la “figura, ubicación y tamaño del infierno de Dante”, en las que describió “esta grandísima caverna distribuida en 8 grados, diferentes entre sí por mayor o menor distancia del centro: de modo que el Infierno viene a ser como un grandísimo anfiteatro, que, descendiendo grado a grado, se va estrechando”. 

Según Krischel, estas palabras confirman su teoría y sugieren que Galileo, en ese periodo empleado en la Universidad, estuvo involucrado en el diseño del Teatro Anatómico.

Infierno o no, lo cierto es que los dos cadáveres al año que la Serenísima ponía a disposición del Ateneo eran de criminales ejecutados en la cercana Piazza del Capitaniato. Transportados al Bo a través de los antiguos canales ahora subterráneos, los cuerpos eran preparados en la sala adyacente al Teatro, llamada “Cocina Anatómica”.
Aunque a mediados del siglo XIX la sala fue convertida en un pequeño museo, la frase que recuerda su uso original aún destaca en el dintel de acceso al adyacente Teatro Anatómico:
Mors ubi gaudet succurrere vitae
Aquí es donde la muerte se regocija en ayudar a la vida.