Comedor y Sala de la Chimenea

Trascrizione

El Comedor y la sala de la Chimenea están conectados por una puerta corredera empotrada. Cuando se abre, transforma los dos ambientes en un espacio único. Desafortunadamente, el estallido de la Segunda Guerra Mundial impidió su uso, pero es fácil imaginar a un grupo de académicos apartando esas puertas y, pipa en mano, dirigiéndose hacia la chimenea. A sus espaldas, alguien se demora en la mesa del comedor, tal vez esperando un último café pasado a través del pasaplatos con espejo que da a lo que era la cocina, o tal vez perdido en conversaciones filosóficas con otro comensal. 

Este modo fluido de organizar los espacios domésticos permitía a Gio Ponti concebir ambientes con diferentes funciones de manera unitaria - en los muebles, en los detalles estructurales, en las decoraciones. Estos luego se realizaban adaptándolos a las siempre diversas necesidades de quienes los habitaban. Coherentemente pontiano, en este sentido, es la mesa del comedor, diseñada en módulos para poder acomodar a un número siempre variable de comensales. 

En el Comedor se encuentran seis grandes pinturas del pintor paduano Antonio Fasan, bodegones con los símbolos de las facultades y las vistas de los edificios que las albergan. Entre ellos, destaca frente a la entrada la composición dedicada a la Facultad de Letras, alojada en el Palacio Liviano que fue realizado por el mismo Gio Ponti. En la Sala de la Chimenea, en cambio, llama la atención un extraño mueble en la pared derecha, con unas curiosas estanterías oblicuas. Estas estaban destinadas a albergar los directorios telefónicos, reliquias de un pasado analógico ya lejano que solían amontonarse bajo el aparato telefónico. ¡Pero no si Gio Ponti podía evitarlo! Una última curiosidad: la pequeña mesa de juego cerca de la chimenea. Sus cajones estaban pensados como ceniceros ocultos, recuerdo de épocas en las que no existía la prohibición de fumar.