Nacimiento de la Universidad

Trascrizione

Y así la Universidad de Padua nace en 1222. “Nace”, no “se funda”, porque el Ateneo paduano no se instituyó ex privilegio, es decir, por especial licencia del Papa o del Emperador, sino por una favorable coyuntura de eventos.
De hecho, en ese año, un centenar de estudiantes y profesores se trasladaron de Bolonia a Padua. Los habían impulsado las “graves ofensas allí infligidas a la libertad académica y [...] el incumplimiento de los privilegios solemnemente garantizados a docentes y discentes”.
El libre Ayuntamiento de la ciudad fue lo suficientemente clarividente como para acoger a ese grupo de forasteros.
Una situación similar se había producido un par de décadas antes en el Reino Unido, donde algunos académicos y estudiantes de Oxford se trasladaron a la cercana Cambridge y allí establecieron una nueva universidad. Sin embargo, más que la libertad académica, lo que estaba en peligro en Oxford era la vida misma de estudiantes y profesores, después de que algunos enfrentamientos con los aldeanos provocaran la muerte de dos universitarios.
En Padua, la libertad académica - y también las ventajas fiscales - fueron garantizadas por el Ayuntamiento, luego por la Signoria de los Carraresi y posteriormente por la Serenísima República de Venecia.
Por su parte, estudiantes y profesores aportaban beneficios a la ciudad. Fueron determinantes para convencer al papa Gregorio IX de proclamar santo, en 1232, a un franciscano de origen portugués que murió en la ciudad el 13 de junio del año anterior: Antonio de Lisboa. Pronto sería conocido como San Antonio de Padua.
Los destinos de aquel centenar de universitarios y de la ciudad que los acogió en 1222 se entrelazaron indisolublemente. Desde entonces, y durante ocho siglos, la Patavina Libertas ha permitido a mentes brillantes y valientes avanzar en el conocimiento humano.